Otra vez en casa.
Las vacaciones habían sido geniales.
Los primeros días he de reconocer que me aburrí. El los conocí a todo y hacía mucho que no los veía y entendí que no me prestase mucha atención.
Me sentía incomoda y para colmo hablaban en una lengua de la cual yo no entendía nada.
Los siguientes días fueron mejor, como siempre me tuve que presenta yo por mi misma ya que el actuaba como si yo ya los conociera.
La cosa iba mejorando, yo me lo estaba empezando a pasar bien.
Se les ocurrió la genial idea de subir a la cima de un monte nevado que había no muy lejos del pueblo.
No es que no me gustase la experiencia, de hecho solía pensar en que se debería de sentir al alcanzar a cima de una montaña, esa sensación de libertad y de estar lejos de todo sonaba bien, pero yo después de años de gimnasia rítmica no tenia los pies para tanto trote.
Estaba dolorida a más no poder y tan solo habíamos estado andando media hora y para alcanzar la cima todavía quedaba otra media. Me quería morir. No estaba en absoluto cansada pero mi cuerpo no daba más de sí.
Bendito el momento en que bajamos de allí.
Después llegó noche vieja, tenía unas ganas enormes de fiesta y de salir por ahí pero aquello era un pueblo y no sabía que se tenía allí como fiesta.
Se suponía que habíamos quedado con un amigo para salir y cuando ya estábamos sentados en sofá del salón viendo la tele esperando para salir no dijo que esperásemos más que estaba a gusto en casa con la familia. En ese momento pensé: de fiesta nada, menuda noche más aburrida vamos a pasar.
Por suerte y sorpresa después no fue así.
Habían unos pequeños locales repartidos por el pueblo en los cuales se ponía música y se servían copas. Estaban muy bien, ojalá aquí hubiesen sitios así.
Empecé a coger confianza con las chicas, especialmente con Fátima.
Bailamos todo lo que quisimos y más, nos contamos nuestras cosas, bebimos todo lo que pillamos... me lo pasé muy bien, hacia tiempo que no me divertía tanto.
La mañana siguiente no fue tan divertida. Me sentía como si un ejercido me hubiese apaleado.
Mi estómago era un campo de batalla. Y a lo largo del día (del que solo me moví para ir de la cama al sofá y del sofá a la cama) acabe devolviendo más de dos veces lo que había bebido la noche anterior.
Pero mereció la pena.
Recuerdo que un día fuimos también a una montaña para ver la nieve más de cerca. Era precioso me enamoré.
Hubo otro en que fuimos a San Sebastián. Es muy bonito, andamos por toda a playa, vi el ayuntamiento, las calles, la gente...
Fuimos a comer a un wok, todo estaba buenísimo.
Habían unas casas rusticas preciosas.
Recuerdo que al intentar ir de vuelta a casa uno de los coches no arrancaba, las luces se habían quedado encendidas y la batería había muerto. Fue gracioso vino la policía a ayudarnos... jajajaj
Los días iban pasando y ahora que empezaba a gustarme se acercaba la hora de irse, no quería.
Al fin llegó el último día, por la mañana fuimos a ver un partido de fútbol sala, por la tarde estuvimos jugando a raqueta (se me da fatal ese juego pero resultaba entretenido) y después por la noche habíamos quedado en hacer una cena de despedida. La cena estuvo genial, hablamos de todo un poco.. aun que la conversación acabo siendo una conversación picante.
Me encanto. Me reí mucho.
Y ya era hora de coger un autobús que una semana antes nos había traído.
Han sido unas muy buenas vacaciones, lejos de todo y de todos, con cosas nuevas.
Y ahora toca volver a la rutina.
lunes, 5 de enero de 2015
martes, 23 de diciembre de 2014
Estaba realmente confundida.
Primero quería que le llamase.
Le digo que se espere a que acabe de hacer un par de cosas.
Y para cuando las acabo ya no quiere y no puede o no sé que pasa.
La primera reacción ha sido preocuparme. ¿le habría pasado algo en casa o estaba de mal humor y no quería hablar por no pagarla conmigo o porque no tenía ganas?
Después pienso bueno vale no le diré nada, así que le pregunto que qué hace y su respuesta es aquí y tu?
Sorprendida y sin decirle nada más le respondo, aquí en la cama.
Y pensando en si le pasará algo o yo me estoy montando una buena película de ciencia ficción espero una respuesta.
Y solo recibo un bien pues...
Me pide que le cuente algo... y entonces es cuando decido preguntarle sobre ese cambio de opinión.
Y sin saber por qué con el corazón en un puño agarro fuertemente el teléfono con la vista fija en la pantalla esperando que me responda.
Entonces lo descubro.
No era una película creada por mi imaginación, el estaba mal, y eso me partía en mil pedazos.
Ayer fui yo la que no estaba de ánimo y el me llamó, y me animó, así que decido llamarle.
Ni el sabia que le pasaba.
Le estaba intentando animar pero la verdad es que no servia de mucho.
No hacía mucho rato se había enfadado con un amigo suyo, creía que ese había sido el motivo por el que había dejado de estar de humor.
¿Y qué era eso de que por llevarme muchas cosas se podían enfadar, si nos íbamos desde el día 27 hasta el 4 no podía llevarme solo una mochila igual yo era una exagerada pero solo con lo que cabía en una mochila no pasaba todos esos días.
Bueno había dejado el tema apartado.
La conversación era imposible de describir de forma que se pudiese entender.
Pero en definitiva el foco del problema venia por cómo se sentía con el mismo.
No se gustaba físicamente, ni psicológica mente.
El podía cambiar todo eso. El podía levantarse un día y decir hasta aquí he llegado.
Yo lo apoyo y lo apoyaré en todo si es para sentirse bien con uno mismo.
Me duele ver como su cabeza no deja de pensarlo y como se auto destruye sin dejar que nadie lo ayude.
Es cierto que yo no puedo cambiar ninguno de esos aspectos con los que el no se siente cómodo, pero si pudo animarle y darle a entender que en mi va a encontrar a una persona que lo va a animar y ayudar en todo lo que este en su mano. Y no porque sea su novia sino porque pienso que todas las personas tenemos el derecho a estar bien con nosotros.
Es una buena persona, muy buena de eso no me cabe duda, sufro realmente viendo como no escucha, viendo que es igual de cabezota que ello.
Eso me lleva a pensar en que el no se da por vencido cuando quiere que yo me sienta feliz, una persona así lo mínimo que se merece es que se la trate de forma equitativa.
El si quiere puede, es mucho más fuerte de lo que el piensa.
Si es cierto que no le tiene miedo a nada a qué espera para cambiar las cosas.
¿Tiene miedo a ser feliz?
Si te lo mereces, sabes? Más que muchas personas que lo son.
Tu también estás roto en muchos sentidos.
A ver si te enteras, NO ESTÁS SOLO.
Tienes a tu lado alguien que te quiere como no ha querido a nadie y que está dispuesta a hacerte feliz, aún que sea a su costa (no me importa).
Quiero dejar de ver lágrimas en tus ojos cuyo motivo de origen haya sido el que hoy hemos hablado.
No te pongas máscara, sé tu.
Entra en razón.
Siempre te he dicho que no quiero jamás que cambies por mi, pero quiero que cambies por ti.
Y se fue a dormir, entre llantos.
Puse el móvil a cargar, apagué la luz y antes de cerrar los ojos dije en voz alta: -yo siempre voy a estar para ti, vales tu peso en oro y no mereces lo que te haces, te quiero.
Cerré los ojos.
Me dormí (con el corazón en un puño y preocupada por saber que estaría pasando por su cabeza...)
Primero quería que le llamase.
Le digo que se espere a que acabe de hacer un par de cosas.
Y para cuando las acabo ya no quiere y no puede o no sé que pasa.
La primera reacción ha sido preocuparme. ¿le habría pasado algo en casa o estaba de mal humor y no quería hablar por no pagarla conmigo o porque no tenía ganas?
Después pienso bueno vale no le diré nada, así que le pregunto que qué hace y su respuesta es aquí y tu?
Sorprendida y sin decirle nada más le respondo, aquí en la cama.
Y pensando en si le pasará algo o yo me estoy montando una buena película de ciencia ficción espero una respuesta.
Y solo recibo un bien pues...
Me pide que le cuente algo... y entonces es cuando decido preguntarle sobre ese cambio de opinión.
Y sin saber por qué con el corazón en un puño agarro fuertemente el teléfono con la vista fija en la pantalla esperando que me responda.
Entonces lo descubro.
No era una película creada por mi imaginación, el estaba mal, y eso me partía en mil pedazos.
Ayer fui yo la que no estaba de ánimo y el me llamó, y me animó, así que decido llamarle.
Ni el sabia que le pasaba.
Le estaba intentando animar pero la verdad es que no servia de mucho.
No hacía mucho rato se había enfadado con un amigo suyo, creía que ese había sido el motivo por el que había dejado de estar de humor.
¿Y qué era eso de que por llevarme muchas cosas se podían enfadar, si nos íbamos desde el día 27 hasta el 4 no podía llevarme solo una mochila igual yo era una exagerada pero solo con lo que cabía en una mochila no pasaba todos esos días.
Bueno había dejado el tema apartado.
La conversación era imposible de describir de forma que se pudiese entender.
Pero en definitiva el foco del problema venia por cómo se sentía con el mismo.
No se gustaba físicamente, ni psicológica mente.
El podía cambiar todo eso. El podía levantarse un día y decir hasta aquí he llegado.
Yo lo apoyo y lo apoyaré en todo si es para sentirse bien con uno mismo.
Me duele ver como su cabeza no deja de pensarlo y como se auto destruye sin dejar que nadie lo ayude.
Es cierto que yo no puedo cambiar ninguno de esos aspectos con los que el no se siente cómodo, pero si pudo animarle y darle a entender que en mi va a encontrar a una persona que lo va a animar y ayudar en todo lo que este en su mano. Y no porque sea su novia sino porque pienso que todas las personas tenemos el derecho a estar bien con nosotros.
Es una buena persona, muy buena de eso no me cabe duda, sufro realmente viendo como no escucha, viendo que es igual de cabezota que ello.
Eso me lleva a pensar en que el no se da por vencido cuando quiere que yo me sienta feliz, una persona así lo mínimo que se merece es que se la trate de forma equitativa.
El si quiere puede, es mucho más fuerte de lo que el piensa.
Si es cierto que no le tiene miedo a nada a qué espera para cambiar las cosas.
¿Tiene miedo a ser feliz?
Si te lo mereces, sabes? Más que muchas personas que lo son.
Tu también estás roto en muchos sentidos.
A ver si te enteras, NO ESTÁS SOLO.
Tienes a tu lado alguien que te quiere como no ha querido a nadie y que está dispuesta a hacerte feliz, aún que sea a su costa (no me importa).
Quiero dejar de ver lágrimas en tus ojos cuyo motivo de origen haya sido el que hoy hemos hablado.
No te pongas máscara, sé tu.
Entra en razón.
Siempre te he dicho que no quiero jamás que cambies por mi, pero quiero que cambies por ti.
Y se fue a dormir, entre llantos.
Puse el móvil a cargar, apagué la luz y antes de cerrar los ojos dije en voz alta: -yo siempre voy a estar para ti, vales tu peso en oro y no mereces lo que te haces, te quiero.
Cerré los ojos.
Me dormí (con el corazón en un puño y preocupada por saber que estaría pasando por su cabeza...)
domingo, 21 de diciembre de 2014
Resulta tan sencillo decir, escribir lo que se piensa en lugar de decirlo.
A menudo cuando hablamos, y generalizo porque dudo que sea la única que peque de esto, solemos soltar las palabras sin enviarlas al cerebro para que sean procesadas.
A lo largo de los años, y ésta cuenta empieza desde que realmente se tiene uso de razón sobre lo que decimos y/o hacemos, he dicho cosas que no pensaba y he pensado cosas que no he dicho.
He hablado sin pensar porque las emociones han hecho de mi lo que han querido y al igual que he herido me han herido pagándome con la misma moneda o de vez en cuando con el billete completo.
He pensado antes de hablar porque no quería herir a personas que no se lo merecían o porque simplemente en muchas ocasiones me sienta mal hacer sentir mal a alguien.
Y no es solo el pensar algo y querer decirlo pero callar por no herir a alguien, es no querer hacer algo pero que otra persona si quiera y hacerlo, solo con ciertas personas, por hacerlas felices y que estén a gusto. Me gustaría que alguna vez alguien pensase eso cuando está conmigo.
Decir tantas cosas para acabar pensando solo en una, tu.
A menudo cuando hablamos, y generalizo porque dudo que sea la única que peque de esto, solemos soltar las palabras sin enviarlas al cerebro para que sean procesadas.
A lo largo de los años, y ésta cuenta empieza desde que realmente se tiene uso de razón sobre lo que decimos y/o hacemos, he dicho cosas que no pensaba y he pensado cosas que no he dicho.
He hablado sin pensar porque las emociones han hecho de mi lo que han querido y al igual que he herido me han herido pagándome con la misma moneda o de vez en cuando con el billete completo.
He pensado antes de hablar porque no quería herir a personas que no se lo merecían o porque simplemente en muchas ocasiones me sienta mal hacer sentir mal a alguien.
Y no es solo el pensar algo y querer decirlo pero callar por no herir a alguien, es no querer hacer algo pero que otra persona si quiera y hacerlo, solo con ciertas personas, por hacerlas felices y que estén a gusto. Me gustaría que alguna vez alguien pensase eso cuando está conmigo.
Decir tantas cosas para acabar pensando solo en una, tu.
0:00
Adiós ayer, hola hoy.
Me acabo de dar cuenta de que siento una completa dependencia hacia mi teléfono, y no por visitar instagram o facebook sino por necesidad de decirte un te quiero o saber que haces o como estas.
Me acabo de dar cuenta de que siento una completa dependencia hacia ti.
Realmente no sé si es algo bueno o malo, simplemente está ahí.
Y es que con el paso de los días una se da cuenta de tantas cosas, y pasa de alto tantas otras...
No falta mucho para que demos la bienvenida a un nuevo año, otro más.
He tenido la sensación de que el tiempo se me ha escapado entre los dedos. No he hecho todo lo que me habría gustado hacer, pero también he hecho cosas que no esperaba hacer, y al final han resultado estar bastante bien.
Ha sido un buen año... con completa sinceridad ha sido de los mejores...
Ha habido de todo un poco.
Han faltado fiestas y más tiempo con los amigos, he de reconocer que los he dejado de lado.
Por lo demás ha sido muy completo.
¿Si tengo algún propósito para año nuevo?
Si.
Me gustaría empezar a fijarme más en las cosas, dejar de ser tan despistada, hacer más caso a los amigos, sacarme el carnet de conducir, hacer del próximo verano el mejor de todos, conocer gente nuevo, dejar de comer tanto chocolate, etc.. hay tantas cosas que quisiera hacer, unas más sencillas que otras pero ninguna imposible.
Una de las cosas que más me gustaría sería mandar con viento fresco a viejas sensaciones que mñas de una vez me impiden hacer algo.
Siempre me he dicho que no era tan fácil, que quería dejarlo pasar...
Alguien me dijo que no se debía de dejar pasar, eso era como huir de los problemas. Yo no quiero eso. Pero de lo que quiero o digo que quiero hacer a la realidad que es lo que hago hay un gran abismo. Supongo que ya va siendo hora de construir el puente para cruzar.
En fin... por pedir que no sea.
Doy por concluido el año...
Lo único que siento, y no se por qué, es que han faltado cosas por decir...
No hacía ni 24 horas desde que mis oídos te habían oído decir te quiero, pero yo ya lo echaba en falta.
Era tan plena la sensación de tenerte cerca que sentía que faltaba algo.
Tiempo pensé.
Pero de eso nos faltaba siempre.
La quimera del sin sentido se alimentaba de segundos.
La frustración por el no saber acrecentaba las llamas de la frustración.
La añoranza encogía mi ser y lo llenaba de tristeza por no tenerte físicamente a todas horas.
Y en el interior de toda la espiral de confusión en la que me encontraba sentía felicidad. Felicidad por saber que pensabas en mi antes de acostarte como yo recordaba tus manos agarradas a las mías cada mañana al despertar.
A menudo hablando nos solemos preguntar ¿por qué conocer a una persona con la que estaría dispuesta a pasar el resto de mi vida cuando tengo toda ésta por delante?
No podemos hacer nada ante eso.
Las cosas vendrán como deban hacerlo y no las podre modificar a mi antojo, por desgracia.
Es cuestión de días que bajo el techo en el que vivo se concentren un gran número de personas para celebrar la navidad.
Me gusta el ambiente navideño que se respira cuando sales a la calle, ver cada balcón lleno de guirnaldas, y ver todo adornado acorde con esta celebración. Pero las comidas y cenas navideñas no me han entusiasmado nunca y según he ido creciendo los motivos del desagrado por estos ''rituales'' han dio variando.
Pero bueno son cosas a las que uno al final se acostumbra.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)